Una vez más
intento acercarme; una vez, más sólo me alejo.
¿Qué será lo que me trae de nuevo? ¿Por qué no me canso de intentarlo?
¿Será el dulce tacto de tu piel? ¿O será tu sonrisa perfecta? No sé, quizás eso
y más. Quizás soy yo. Quizás sos vos. Puedo asegurar que esto no está siendo de
a dos. Ojalá tuviera el valor de
aquellos que no sufren con quererte, que no necesitan escribir porque ya te
tienen. Pido disculpas por no cansarme, espero que lo entiendas, pero algún día
quiero poder volver a conciliar el sueño. Antes, las estrellas eran mis amigas,
compañeras de mis noches de insomnio, libros y tinta. Junto con la Luna me
daban aliento para seguir. Pero desde que descubrí que son tan parecidas a vos
–hermosas, brillantes y tan lejanas- , siento que en vez de alentarme solo
buscan asesinarme. Y no es su culpa, es sólo mía. Es sólo mi culpa porque no me
canso de buscarte, porque te encuentro en todos lados menos donde debería. Es
mi culpa porque tu sonrisa me vuelve loco. Porque yo soy el único idiota en
este par.
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