lunes, 29 de abril de 2013

Empezar

No me gusta admitir
que mi problema es empezar
a escribir una historia
o a vivir una con vos

No sé si es mi culpa
o de estas cadenas
que me atan a mi silla
y no me dejan avanzar

Te conocí en la oscuridad
huyendo del pasado
encarando un nuevo presente,
mi nueva forma de vivir

Y vos estabas casi como yo
perdida buscando una luz
la diferencia entre nosotros
es que yo la vi en vos.

Y ahora te tengo
solo como una estrella
que ilumina mi noche
pero no me da calor

Quizás te busque demasiado
y por eso no te encuentre
quizás ni siquiera te busco
y ni siquiera te encuentre

domingo, 14 de abril de 2013

Imágenes en frío



Quiero hablar del frío. El frío es bueno para tomar café. Es divertido ver como la ciudad se viste de colores más oscuros, con atuendos más pesados, gorros y bufandas. Me gusta.  Incluso es bueno para pensar. Con calor se torna complicado hacer trabajar a nuestros engranajes sin sentirnos agobiados pasado un breve tiempo. Además, con el frío, casi siempre viene la lluvia. Y sí que es lindo ver a la ciudad entre paraguas, entre gotas, esquivando charcos. Un café mientras uno ve caer la lluvia, leyendo algún cuento de Cortázar, o quizás no. Quizás mientras se escucha a Vivaldi, o un poco de jazz. ¿Por qué no Pink Floyd?

Pero también puede ser malo, demasiado frío impide incluso tomar café, y ni todas las bufandas del mundo lo frenarían. Demasiada lluvia genera catástrofes. Ni siquiera con el clima se puede exagerar. Bueno, creo que es lo que menos tendría que exagerarse…

Y hablando de exagerar… Sí que soy bueno para eso. Es más, podría decir que es lo que mejor hago. Y me gusta, incluso más que el frío. No hay nada que me guste más en el mundo que exagerar (mentira). Y de ahí vienen todos mis problemas (otra mentira). Recuerdo cuando por exagerar mis sentimientos, dejé de sonreír por mucho tiempo.

Pero no es momento para ponerse triste. Hace frío y estoy tomando café. Y miro por la ventana. Y te veo. Y.  Qué se yo, ojalá pudiera bajar y abrazarte. Pero en realidad no te veo, ni estás allá abajo. Ni estoy tomando café. Aunque es cierto que hace frío. Lo único verdadero es que hace frío. De lo único que puedo estar seguro es de que hace frío. Y no puedo estar seguro de que te estoy viendo, porque ya hace tanto que te fuiste que si se lo cuento a alguien, incluso a Daniel, que siempre me entiende… Si se lo cuento a alguien me tomarían por loco, porque todos fuimos al velorio, y todos te vimos. ¿Está bien decir que eso eras vos? No, vos no estabas ahí. Vos eras mucho más que un envase, y por eso quizás sea cierto que te estoy viendo por la ventana, mientras tomo café y hace frío. Ven, ahora ni siquiera sé realmente si hace frío. Pero podría jurar que sí, que estás ahí y que todo lo que dije es cierto. Aunque, eso sí, nadie me creería, ni siquiera Daniel.

Pero yo no quería hablar de esto, yo quería hablar del frío, nada más. O quizás de que este mes me aumentaron el sueldo. O de que por fin pude comprar el sillón que tanto te gustaba ¿Te acordás? Aunque no lo puse donde querías. Ahora uso el sillón para mirar por la ventana, cuando hace frío y tomo café, y para verte pasar con tu bufanda tejida a mano roja y verde y  tu gorro tan simpático e infantil que me da ganas de bajar las escaleras como un velocista y abrazarte. Por eso me gusta el frío, porque es bueno para tomar café.

martes, 9 de abril de 2013

¿Te dije alguna vez...?



¿Te dije alguna vez que escondo todo lo que puedo? ¿Te dije alguna vez que te escondo y te encierro en cajas de acero? No, claro que no. Si el que se encierra soy yo. Además, ¿Quién lo haría? Si puedo verte entre los barrotes de esta mi cárcel. ¿Te dije alguna vez que no hago otra cosa que mentir? Me miento a mí, miento siempre que puedo. Y lo peor de todo, te miento a vos. Te miento porque temo perderte, temo no ser digno siquiera de verte entre la sombra de mi enrejado.  ¿Alguna vez te mencioné que sos para mí como la espada de un caballero? Y no sólo por la que es temido, sino también la que puede matarlo. ¿Te dije alguna vez que sólo pienso en tu sonrisa, en tu voz, en tu mirada? ¿Te lo dije alguna vez?