domingo, 22 de abril de 2012

Se marchitan las horas esperándote, igual que las flores de un árbol al que se le privó el agua. Parece eternizarse esta soledad, creo que me estoy acostumbrando. Quizás la disfrute, quizás disfruto sufriendo. Estúpido romántico. Qué lindo sería poder darle un respiro a mis sentimientos.

martes, 10 de abril de 2012

Llega la noche después de un largo día. Aparece esa necesidad de manchar una hoja, de armar algunas palabras. Pero también ataca el sueño, compañero de la rutina, fiel amigo. Me hace repensar; y ahora esas ganas que antes rebalsaban se ven encerradas en relojes, alarmas, apuntes y mecanismos tan aburridos como ese tiempo en la sala de espera del dentista.
Esas ganas de escribir no se rinde, sin embargo. Y vencido el sueño, sólo queda sentarse y ver nacer, ver crear. Para que al terminar todo vuelva a donde estaba, y renazcan los relojes, las alarmas, los apuntes, la rutina.

lunes, 9 de abril de 2012

Si hoy estoy acá.

Si hoy estoy acá
sentado y sonriendo,
fue por esa noche
cuando rompiste el hilo
que sostenía la razón
al mirar con tus ojos
fríos como el invierno
profundos e infinitos,
azules como el mar.
Con tu sonrisa brillante
iluminabas la noche
que bien oscura estaba.
Y el tacto de tu piel
fue la bomba que rompió
todas las paredes que encerraban
a mi vida, un corazón
mi sonrisa, alguna lágrima.
Si hoy estoy aca
sentado, no sé si sonriendo
fue por esa noche
cuando me diste vuelta la cabeza
y te metiste dentro de ella.

jueves, 5 de abril de 2012

Qué sé yo.

Me mirás y el azul eléctrico y glacial de tus ojos me quema, me congela, no lo sé, pero me ataca. Tu sonrisa tímida y simulada, mi pulso aumenta, y con el tacto de tu piel, tan fría que duele, tan tibia que da vida, ya ni siento tu fulminante mirada, ya el tiempo no pasa. Te alejás y mis manos sólo quieren volver a tocarte y mi cuerpo quiere volver a ser congelado con el brillo de tus ojos. Me mirás... Y qué sé yo.