domingo, 17 de marzo de 2013



Pocos entienden el valor de tus promesas rotas, de tus mentiras. Sólo lo entienden quienes te conocieron y te sufrieron. Pocos entienden el dolor de ver romperse el futuro que tanto asegurabas en cuestión de segundos, pocos conocen el ardor que producen tus promesas al quemarse. Y los que sí, saben por qué seguimos esperando, por qué creemos que ya pasará. Saben que nos convencemos para creer, sólo porque en nosotros sí puede creer. Pero no es una cuestión de costumbre, cada promesa rota duele igual que la anterior, o incluso más. Cada futuro que rompés, cada confianza que traicionás es una daga clavada en el pecho.

martes, 12 de marzo de 2013

Tu juego, tus reglas


Tu juego es tan irritante que agotaste mi paciencia infinita. Tu actitud es el reflejo opuesto de todo lo que alguna vez sentí. Recuerdo imaginarte junto a mí, brillando iluminados por las estrellas, soñando un futuro nuestro que, seguramente, yo ya había soñado. Si es con vos, todo lo soñé, todo lo pensé, todo lo imaginé. Lo difícil de este juego es que siempre quedo mal parado, siempre ganás vos, porque no sé las reglas. Unas reglas que vos misma inventaste y que te encanta cambiar. Lo malo de haberte amado es que quizás todavía lo haga, y lo malo de que vos no lo hayas hecho es que puede que nunca lo hagas. Y todo sigue igual, me sacás ventaja en este tablero que es nuestro juego y una vez más termino perdiendo.

lunes, 11 de marzo de 2013

Luz


Cada noche la situación era la misma, ella lo acompañaba casi hasta el último instante de lucidez. La mayoría de sus ideas, sin embargo, nacían luego de que se fuera. De todas formas, también le servía de gran ayuda para nutrir sus conocimientos. Creo que no hace falta aclarar que en su relación no todo era pensamientos;  era su guía en muchos aspectos, ella iluminaba sus noches. Él muchas veces no caía en cuenta de todo lo que le daba; acostumbrado a que siempre estuviera, no conocía la oscuridad que tendría si no estuviera.

Una noche, cuando él fue a buscarla, no estaba. Al principio se alarmó, pero su preocupación se esfumó rápidamente al dormirse. Ella no estaba, pero apenas si lo notaba. Durante dos noches más estuvo solo. De a poco iba sintiendo su ausencia, extrañaba tenerla a su lado siempre que la necesitaba. Y, además, era intrigante la forma en la que había desaparecido. La buscó por todos los rincones posibles e incluso por algunos no tan posibles hasta que desistió.

Una tarde, al volver de la facultad, se sentó en el sillón verde individual que había en la sala de su casa, miró la pintura de unos edificios que tenía colgada en una de las blancas paredes y se preguntó si dentro del armario había buscado. ¿Cómo podría llegar ahí ella? No lo sabía, pero se levantó y abrió sus puertas. Efectivamente ella estaba en el costado derecho cubierta con una pequeña capa de polvo.

Inmediatamente la colocó en su lugar, al lado de su cama. Él no había notado como su mundo había perdido el color que antes tenía, como su imaginación se había diezmado, ni la manera en que extrañaba a sus mundos de fantasía en los que se sumergía cada noche. No lo había notado hasta que, nuevamente, ella volvió a brillar a su lado cada noche, hasta que volvió a acompañarlo, a guiarlo, a ayudarlo a descubrir infinitos mundos y a pensar, a pensar lo que en su ausencia nunca podría haber pensado.

martes, 5 de marzo de 2013

Te llevaste mi sonrisa

Pasan los días, los meses, los años
Y ese sentimiento que supo ser
tan hermoso y tan profundo
hoy abre una puerta
que nunca imagine.

Hoy el odio está a mis pies,
todavía si te veo
mi corazón late más fuerte
pero no es por la emoción
sino por el odio que me produce

Hoy tu voz es insoportable
y tu sonrisa una mueca macabra
Cambiaste el rumbo de mi vida
llenaste mi camino
de piedras y espinas
de ortigas y ríos secos,
cambiaste oasis por espejismos
y flores por espinas

Puño cerrado y dientes apretados
nostalgia y un buen café
afuera de fiesta
y yo me niego a salir
me encierro en mi locura
o en tu locura, no sé.

Cambiaste el rumbo de mi vida
secaste mis ríos
y escondiste mis mapas
te robaste las frutas
y talaste los árboles
te llevaste mi sonrisa.