Qué triste es que
otro sostenga tus manos, más aún cuando no las sostiene, las lastima. Qué
triste es tu sonrisa, triste para mí, que no la tengo. Qué ásperas son tus
caricias, que das a otra piel. Qué molesta es tu voz cuando es para él. Qué
oscura es tu mirada, cuando mira sus ojos y no los míos. Qué tristes son mis
palabras cada vez que pienso que no soy yo el que te quita el sueño.
jueves, 31 de enero de 2013
Otra más, para cerrar la noche.
Jugueteos de
poeta barato, de romántico de ciudad. Músico frustrado y ni hablar del amor. Un
calor que derrite, un sol que quema mis entrañas. Y para contrarrestarlo: vos y
tu frialdad. Cómo me cuesta darte calor con mis palabras.
Una vez más
intento acercarme; una vez, más sólo me alejo.
¿Qué será lo que me trae de nuevo? ¿Por qué no me canso de intentarlo?
¿Será el dulce tacto de tu piel? ¿O será tu sonrisa perfecta? No sé, quizás eso
y más. Quizás soy yo. Quizás sos vos. Puedo asegurar que esto no está siendo de
a dos. Ojalá tuviera el valor de
aquellos que no sufren con quererte, que no necesitan escribir porque ya te
tienen. Pido disculpas por no cansarme, espero que lo entiendas, pero algún día
quiero poder volver a conciliar el sueño. Antes, las estrellas eran mis amigas,
compañeras de mis noches de insomnio, libros y tinta. Junto con la Luna me
daban aliento para seguir. Pero desde que descubrí que son tan parecidas a vos
–hermosas, brillantes y tan lejanas- , siento que en vez de alentarme solo
buscan asesinarme. Y no es su culpa, es sólo mía. Es sólo mi culpa porque no me
canso de buscarte, porque te encuentro en todos lados menos donde debería. Es
mi culpa porque tu sonrisa me vuelve loco. Porque yo soy el único idiota en
este par.
Hay que ver cómo soy
Hay que ver cómo soy
Yo tampoco lo sé
Pero de a poco aprendí
Que no cualquier sonrisa
Despierta en mí
Lo que sí la tuya.
Puedo escribir una novela
Y usar las mejores palabras
Pero solo hace falta
Que te acerques a mí
Para quedar como un idiota
Y maldecir mi silencio
Ojalá pudiera decirte
Todo esto cuando estás
Ojalá tu sonrisa
No me dejara en silencio
A veces quisiera
que se borrara para siempre
Pero sé que sin ella
Mi corazón
Latiría más despacio
Mi pulso
Temblaría un poco menos
Mis noches
Serían menos largas
Sé que sin ella
Solo quedaría en mí
Un sabor tan frío
Como vos conmigo
martes, 29 de enero de 2013
Olvidaste
Titila mi hoja en blanco
Y no puedo escribir
Me retuerzo buscando
Las palabras más delicadas
Para hablarte de mi odio.
Todavía no te olvido
No creo poder hacerlo
Pero ya, por suerte
No iluminás mi camino
Ahora tu presencia
Es una tormenta
De arena en el desierto.
Y desierto soy yo
Qué más si no
Pero no es por mí
Ya aprendí
Que esta vez no es mi culpa
Solo vos fuiste
La que secó mi manantial
Fuiste vos la que clavó
Tu espada empapada
De venenos y mentiras
Fuiste vos la que olvidó
El sonido de mis pasos
De mi voz, mis latidos
Te olvidaste de todo
Y mi agua se secó.
lunes, 28 de enero de 2013
Una pequeña reflexión de domingo a la noche
Ciertas veces me
pregunto si escribo para mí, si escribo para los demás, o un poco de cada cosa.
Es cierto que disfruto cada vez que pongo algunas palabras en orden, pero
seguro tiene un doble sentido. Quizás intento llamar la atención de alguien, y
si es así… Qué perfecta manera de hacerlo mal. Desde que descubrí que escribir
era una de mis pasiones, alguna mujer siempre estuvo revoloteando a mi
alrededor. Pero como ya expliqué una vez, el filo de mi tinta nunca penetró
esas frías y duras armaduras que tenían para protegerse de románticos
insoportables como yo. Hoy mismo, que no hay nadie con quien planificar sueños,
o soñar planes, no estoy seguro, no puedo decir con certeza si escribo para mí
o si todo es para llamar la atención. De algo que sí estoy seguro es que nunca
dejaré de hacerlo.
sábado, 26 de enero de 2013
Miro de nuevo el cielo, sin la luz de la ciudad, las estrellas iluminan como nunca. Es momento de dejar atrás todos los miedos, de seguirte hasta donde me lleves. Sé que mi destino está oscuro como una noche sin Luna, pero sólo dependo de vos, de tu luz para guiarme. Por eso decidí seguir tu huella, espero no detrás tuyo. Siempre quise caminar a tu lado.
lunes, 21 de enero de 2013
Miro una estrella, un punto azulado en el negro cielo. Brillante, muy brillante. Tan inmensa en ralidad y tan pequeña para nosotros. ¿Cómo no enamorarse del cielo? Si incluso la belleza de una hermosa mujer queda inútil cuando se compara con nuestro Universo. Veo el cielo y me siento insignificante. Pienso en él y son tantas las dudas que me hace acordar a una mujer, no a cualquiera... Y al amor. Quién iba a pensarlo... Tan ligados el amor y el Universo. Gigante, inimaginable, hermoso, feroz, lleno de dudas.
martes, 15 de enero de 2013
Un nuevo viaje
Mis valijas en la puerta, y todavía espero tu llamada. Veo el teléfono, tan tranquilo que da pena. Me voy lejos, a sacarte de mi mente, o a meterte más en ella. Un poco más al sur, buscando las montañas, soñando con estrellas. La ciudad queda atrás, las calles, las plazas, las diagonales. Pero tu recuerdo me sigue a todas partes, me golpea y vuelvo a buscarte. Te llevo en la mochila que cargo en mi espalda, con mis sueños, mis planes, mis derrotas. Te llevo y espero no mostrarte el camino de vuelta a casa.
lunes, 14 de enero de 2013
Una pequeña muestra de algo que vengo escribiendo hace rato...
David había podido
sacarla de su cabeza, pero no. Su mirada había perdido el filo que antes tenía.
No, no lo había perdido. Se había escondido (¿o él no lo quería ver?). Lo que
había sentido, pensado, reído y llorado estaba ahora en papeles, en nuevas
canciones, en algún acorde o un arpegio, una melodía. Pero bien sabía que ese
filo ahora perdido estaba en algún cajón de su memoria, listo para salir al ver
la primera señal. Listo para salir y cortar de nuevo, lastimar. Listo para
abrir los ojos durante la noche, para no parar de dar vueltas en la cama. Listo
para odiar y amar.
Tantos recovecos
tiene la cabeza, tan complicada. De la mano el amor y el dolor. De la mano el
amor y la distancia. Alcohol para el dolor, dolor para el amor y amor al dolor.
Alcohol para el raspón en la rodilla y alcohol para el amor, para el dolor.
Amor, dolor, alcohol. Llanto, risa, dolor, alcohol, amor. Un amigo, un consejo,
una sonrisa y un abrazo. Y la noche… La noche y los corazones. La debilidad y
ellos. Ella y él. Él y ella. Ella y el otro. El otro. Otro lado. Un lado ella,
otro lado él. La noche y llantos otra vez, alcohol y dolor. Otra noche sin
dormir, y van…
Siempre que parece apagarse, una pequeña chispa enciende la fogata, aparece y desaparece, suena y deja de sonar, como el mismo corazón. Cuando parece que no sos más la protagonista, una nueva historia lleva tu nombre y su autor sufre al escribir cada letra. Idiota yo, que me creo capaz de todo, incluso de olvidar tu perfecta sonrisa. Más idiota aún, que busco quererte y sueño con tenerte. Te busco y te encuentro, vuelvo a buscarte y no estás. Aparecés y desaparecés, sonás y dejás de sonar, así como mi corazón.
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