Mis valijas en la puerta, y todavía espero tu llamada. Veo el teléfono, tan tranquilo que da pena. Me voy lejos, a sacarte de mi mente, o a meterte más en ella. Un poco más al sur, buscando las montañas, soñando con estrellas. La ciudad queda atrás, las calles, las plazas, las diagonales. Pero tu recuerdo me sigue a todas partes, me golpea y vuelvo a buscarte. Te llevo en la mochila que cargo en mi espalda, con mis sueños, mis planes, mis derrotas. Te llevo y espero no mostrarte el camino de vuelta a casa.
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