Qué triste es que
otro sostenga tus manos, más aún cuando no las sostiene, las lastima. Qué
triste es tu sonrisa, triste para mí, que no la tengo. Qué ásperas son tus
caricias, que das a otra piel. Qué molesta es tu voz cuando es para él. Qué
oscura es tu mirada, cuando mira sus ojos y no los míos. Qué tristes son mis
palabras cada vez que pienso que no soy yo el que te quita el sueño.
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