domingo, 4 de junio de 2017

¿Qué? (2)

¿Qué pensás? Si pensás
¿Qué haces? Si es que hacés
¿Qué mirás? Yo no te miro
No me mires
¿Qué decís? Si es que hablás
No te escucho
No me escuches
No grites
Porque el camino es largo
Y hay un solo disco
¿Querés escuchar?
No me escuches
Matemos al camino
No nos matemos
¿Qué miro? Adelante
¿Vos qué mirás?
Hay un sólo vidrio
Me molestan tus ojos
Y hay un solo disco
¿Qué decís?
No me importa

¿Qué?

¿Qué pensás?
volar está tan cerca
pero las plumas pesan
las plumas piensan
¿Qué decís?
Mejor no digas nada
que el árbol te escucha
y el viento sopla fuerte
¿Qué?
Mejor que ni te parezca
y tanto verde el ambiente
tu cara está verde
y tus alas no tenés
¿Me escuchás?
Te equivocás
otra vez está mal
agarrate de las ramas
sopla el viento
¿Qué pensás?
Tanto verde, tanto podrido
cuidado con el suelo
que aunque te muevas sigue
y es duro y pesa
todo pesa
¿Me escuchás?
Mejor no escuches.

22 o 23 de marzo

Los granitos de arena caen por el reloj, pero es un problema porque no es de arena y se va a romper el mecanismo. No sé por qué tiene arena si la playa está lejos y nunca lo llevé al mar. Quizá tiene arena porque me gusta más lo que esconde un reloj de arena y como no tengo, le puse. O tal vez lo invente para escribir algo, porque aunque se esté rompiendo son casi las dos de la mañana y eso sí que me lo dice bien.
Mañana es un día largo y empiezo temprano, infinitamente temprano para mí que tengo una calurosa relación con las sábanas y las almohadas, con los colchones y con el calor de las camas. Otro dirá que no es tanto, las nueve no es tan temprano. Pero yo no puedo, antes de las 11 es muy temprano.
Hubo un tiempo en el que podía controlar cuándo me iba a dormir. Ya no. Hoy me acostumbré a dormir poco y a buscar al lado mío en la cama todo el tiempo, incluso cuando no está.
En realidad el reloj no se está rompiendo porque no existe y redunda está decir que no tiene arena. Estoy viendo la hora en la pantalla mientras escribo y pienso que tengo que dormir. Pero gracias al reloj, empecé a escribir. No quiero que se rompa, mejor lo desarmo y lo limpio. ¿Qué se hace? ¿Lo soplo?
Un poco salió, pero llené las sábanas de arena y ahora pica. Parecen aguijones de avispas que se clavan en todos lados. Ahora sí que no puedo dormir. Podría llamarla para que traiga una aspiradora, así me puedo dormir. Eso sería lo mejor, aunque sea cualquier hora. Creo que lo va a entender. ¿Quién puede dormir con la cama llena de arena?
1:58. Pasado mañana es un día de esos feos, no por pasado mañana sino por el pasadomañana de hace 40 años. En realidad es mañana por eso de que a las 12 cambia el día. Cosas que nos dicen los astrónomos y les creemos sin chistar. Ellos en realidad saben que no es tan así, pero se hacen los zonzos. Yo lo sé porque conozco a unos cuantos. Puras patrañas. Ya dije hace un rato que ni siquiera existe el reloj.
Mejor me dejo de joder que ya es tarde y esto además de no tener sentido -porque hablo de un reloj que no existe y de la arena de la sábana que no hay- es una excusa para no dormir y tener que madrugar. Chau, hasta mañana.

A cualquier lado

Ya no llovía
pero el asfalto seguía mojado
sin Sol era de día
y te sentaste a mi lado

Traje toalla por las dudas
quizá tengas los pies mojados
dame un beso
ya nos vamos

Con los nervios como ley
de tu mano con Simbad
demos un paseo más
agarrame, ya nos vamos

Ahora que es tarde
y cada segundo del final
se clava como una abeja furiosa
dame un beso, ya te fuiste.

Tal vez demasiado

Me duele el frío
Y el calor que había
Duele que no haya
El debe y el haber

No es el invierno
Ni los dedos congelados
Es el desierto de tu boca
Las ortigas en tus manos

Y yo, tal vez demasiado
Como siempre exagerado
De remera en pleno junio
Con la pala en las manos

Pero mi jardín sin pozos
Otra vez sólo la noche
Como esas que ni recuerdo
Que me hicieron conocerte

Y hoy tengo miedo de nuevo
Quizá es el hueco en la cama
y no haya tal desierto
Sino sólo yo, de nuevo

Demasiado, como siempre.