domingo, 4 de junio de 2017

22 o 23 de marzo

Los granitos de arena caen por el reloj, pero es un problema porque no es de arena y se va a romper el mecanismo. No sé por qué tiene arena si la playa está lejos y nunca lo llevé al mar. Quizá tiene arena porque me gusta más lo que esconde un reloj de arena y como no tengo, le puse. O tal vez lo invente para escribir algo, porque aunque se esté rompiendo son casi las dos de la mañana y eso sí que me lo dice bien.
Mañana es un día largo y empiezo temprano, infinitamente temprano para mí que tengo una calurosa relación con las sábanas y las almohadas, con los colchones y con el calor de las camas. Otro dirá que no es tanto, las nueve no es tan temprano. Pero yo no puedo, antes de las 11 es muy temprano.
Hubo un tiempo en el que podía controlar cuándo me iba a dormir. Ya no. Hoy me acostumbré a dormir poco y a buscar al lado mío en la cama todo el tiempo, incluso cuando no está.
En realidad el reloj no se está rompiendo porque no existe y redunda está decir que no tiene arena. Estoy viendo la hora en la pantalla mientras escribo y pienso que tengo que dormir. Pero gracias al reloj, empecé a escribir. No quiero que se rompa, mejor lo desarmo y lo limpio. ¿Qué se hace? ¿Lo soplo?
Un poco salió, pero llené las sábanas de arena y ahora pica. Parecen aguijones de avispas que se clavan en todos lados. Ahora sí que no puedo dormir. Podría llamarla para que traiga una aspiradora, así me puedo dormir. Eso sería lo mejor, aunque sea cualquier hora. Creo que lo va a entender. ¿Quién puede dormir con la cama llena de arena?
1:58. Pasado mañana es un día de esos feos, no por pasado mañana sino por el pasadomañana de hace 40 años. En realidad es mañana por eso de que a las 12 cambia el día. Cosas que nos dicen los astrónomos y les creemos sin chistar. Ellos en realidad saben que no es tan así, pero se hacen los zonzos. Yo lo sé porque conozco a unos cuantos. Puras patrañas. Ya dije hace un rato que ni siquiera existe el reloj.
Mejor me dejo de joder que ya es tarde y esto además de no tener sentido -porque hablo de un reloj que no existe y de la arena de la sábana que no hay- es una excusa para no dormir y tener que madrugar. Chau, hasta mañana.

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