Me duele el frío
Y el calor que había
Duele que no haya
El debe y el haber
No es el invierno
Ni los dedos congelados
Es el desierto de tu boca
Las ortigas en tus manos
Y yo, tal vez demasiado
Como siempre exagerado
De remera en pleno junio
Con la pala en las manos
Pero mi jardín sin pozos
Otra vez sólo la noche
Como esas que ni recuerdo
Que me hicieron conocerte
Y hoy tengo miedo de nuevo
Quizá es el hueco en la cama
y no haya tal desierto
Sino sólo yo, de nuevo
Demasiado, como siempre.
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