Si hoy estoy acá
sentado y sonriendo,
fue por esa noche
cuando rompiste el hilo
que sostenía la razón
al mirar con tus ojos
fríos como el invierno
profundos e infinitos,
azules como el mar.
Con tu sonrisa brillante
iluminabas la noche
que bien oscura estaba.
Y el tacto de tu piel
fue la bomba que rompió
todas las paredes que encerraban
a mi vida, un corazón
mi sonrisa, alguna lágrima.
Si hoy estoy aca
sentado, no sé si sonriendo
fue por esa noche
cuando me diste vuelta la cabeza
y te metiste dentro de ella.
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