domingo, 29 de enero de 2012

Tres de la mañana y el sueño ni se asoma. Ya ni siquiera puedo echarle la culpa a alguna chica. Ahora nadie me quita el sueño. Tal vez sea un poco más feo, pero seguro más feliz, aunque sea pasajeramente.
Pero pensandolo bien, el insomnio sería bastante más lindo si alguien estuviera ahora a mi lado para abrazarme y besarme. Creo que estoy empezando a recordar por qué sufría tanto buscándola. La buscaba porque cada noche que encuentro mi cama vacía, cada tarde que no recibo una llamada y cada mañana que no escucho a una mujer despeinada y hermosa decirme "buenos días, corazón" siento que falta la mitad de mí.

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