lunes, 28 de enero de 2013

Una pequeña reflexión de domingo a la noche


Ciertas veces me pregunto si escribo para mí, si escribo para los demás, o un poco de cada cosa. Es cierto que disfruto cada vez que pongo algunas palabras en orden, pero seguro tiene un doble sentido. Quizás intento llamar la atención de alguien, y si es así… Qué perfecta manera de hacerlo mal. Desde que descubrí que escribir era una de mis pasiones, alguna mujer siempre estuvo revoloteando a mi alrededor. Pero como ya expliqué una vez, el filo de mi tinta nunca penetró esas frías y duras armaduras que tenían para protegerse de románticos insoportables como yo. Hoy mismo, que no hay nadie con quien planificar sueños, o soñar planes, no estoy seguro, no puedo decir con certeza si escribo para mí o si todo es para llamar la atención. De algo que sí estoy seguro es que nunca dejaré de hacerlo.

sábado, 26 de enero de 2013

Miro de nuevo el cielo, sin la luz de la ciudad, las estrellas iluminan como nunca. Es momento de dejar atrás todos los miedos, de seguirte hasta donde me lleves. Sé que mi destino está oscuro como una noche sin Luna, pero sólo dependo de vos, de tu luz para guiarme. Por eso decidí seguir tu huella, espero no detrás tuyo. Siempre quise caminar a tu lado.

lunes, 21 de enero de 2013

Miro una estrella, un punto azulado en el negro cielo. Brillante, muy brillante. Tan inmensa en ralidad y tan pequeña para nosotros. ¿Cómo no enamorarse del cielo? Si incluso la belleza de una hermosa mujer queda inútil cuando se compara con nuestro Universo. Veo el cielo y me siento insignificante. Pienso en él y son tantas las dudas que me hace acordar a una mujer, no a cualquiera... Y al amor. Quién iba a pensarlo... Tan ligados el amor y el Universo. Gigante, inimaginable, hermoso, feroz, lleno de dudas.

martes, 15 de enero de 2013

Un nuevo viaje

Mis valijas en la puerta, y todavía espero tu llamada. Veo el teléfono, tan tranquilo que da pena. Me voy lejos, a sacarte de mi mente, o a meterte más en ella. Un poco más al sur, buscando las montañas, soñando con estrellas. La ciudad queda atrás, las calles, las plazas, las diagonales. Pero tu recuerdo me sigue a todas partes, me golpea y vuelvo a buscarte. Te llevo en la mochila que cargo en mi espalda, con mis sueños, mis planes, mis derrotas. Te llevo y espero no mostrarte el camino de vuelta a casa.

lunes, 14 de enero de 2013

Una pequeña muestra de algo que vengo escribiendo hace rato...


David había podido sacarla de su cabeza, pero no. Su mirada había perdido el filo que antes tenía. No, no lo había perdido. Se había escondido (¿o él no lo quería ver?). Lo que había sentido, pensado, reído y llorado estaba ahora en papeles, en nuevas canciones, en algún acorde o un arpegio, una melodía. Pero bien sabía que ese filo ahora perdido estaba en algún cajón de su memoria, listo para salir al ver la primera señal. Listo para salir y cortar de nuevo, lastimar. Listo para abrir los ojos durante la noche, para no parar de dar vueltas en la cama. Listo para odiar y amar.
Tantos recovecos tiene la cabeza, tan complicada. De la mano el amor y el dolor. De la mano el amor y la distancia. Alcohol para el dolor, dolor para el amor y amor al dolor. Alcohol para el raspón en la rodilla y alcohol para el amor, para el dolor. Amor, dolor, alcohol. Llanto, risa, dolor, alcohol, amor. Un amigo, un consejo, una sonrisa y un abrazo. Y la noche… La noche y los corazones. La debilidad y ellos. Ella y él. Él y ella. Ella y el otro. El otro. Otro lado. Un lado ella, otro lado él. La noche y llantos otra vez, alcohol y dolor. Otra noche sin dormir, y van…
Siempre que parece apagarse, una pequeña chispa enciende la fogata, aparece y desaparece, suena y deja de sonar, como el mismo corazón. Cuando parece que no sos más la protagonista, una nueva historia lleva tu nombre y su autor sufre al escribir cada letra. Idiota yo, que me creo capaz de todo, incluso de olvidar tu perfecta sonrisa. Más idiota aún, que busco quererte y sueño con tenerte. Te busco y te encuentro, vuelvo a buscarte y no estás. Aparecés y desaparecés, sonás y dejás de sonar, así como mi corazón.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Tu nombre junto al mío

El tiempo no pasaba
esperando tu regreso
algunas palabras rebotaban
mientras yo miraba

Quería verte y terminar
con las hojas que caían
las cenizas del hogar
y este frío polar.

Mientras mi café se enfriaba
tu recuerdo se entibiaba
tu sombra en mi sombra
dos de azúcar al café.

Y una lluvia que caía
lavaba la tiza
que en el suelo escribía
tu nombre junto al mío.

Tu nombre junto al mío.