lunes, 14 de enero de 2013

Una pequeña muestra de algo que vengo escribiendo hace rato...


David había podido sacarla de su cabeza, pero no. Su mirada había perdido el filo que antes tenía. No, no lo había perdido. Se había escondido (¿o él no lo quería ver?). Lo que había sentido, pensado, reído y llorado estaba ahora en papeles, en nuevas canciones, en algún acorde o un arpegio, una melodía. Pero bien sabía que ese filo ahora perdido estaba en algún cajón de su memoria, listo para salir al ver la primera señal. Listo para salir y cortar de nuevo, lastimar. Listo para abrir los ojos durante la noche, para no parar de dar vueltas en la cama. Listo para odiar y amar.
Tantos recovecos tiene la cabeza, tan complicada. De la mano el amor y el dolor. De la mano el amor y la distancia. Alcohol para el dolor, dolor para el amor y amor al dolor. Alcohol para el raspón en la rodilla y alcohol para el amor, para el dolor. Amor, dolor, alcohol. Llanto, risa, dolor, alcohol, amor. Un amigo, un consejo, una sonrisa y un abrazo. Y la noche… La noche y los corazones. La debilidad y ellos. Ella y él. Él y ella. Ella y el otro. El otro. Otro lado. Un lado ella, otro lado él. La noche y llantos otra vez, alcohol y dolor. Otra noche sin dormir, y van…
Siempre que parece apagarse, una pequeña chispa enciende la fogata, aparece y desaparece, suena y deja de sonar, como el mismo corazón. Cuando parece que no sos más la protagonista, una nueva historia lleva tu nombre y su autor sufre al escribir cada letra. Idiota yo, que me creo capaz de todo, incluso de olvidar tu perfecta sonrisa. Más idiota aún, que busco quererte y sueño con tenerte. Te busco y te encuentro, vuelvo a buscarte y no estás. Aparecés y desaparecés, sonás y dejás de sonar, así como mi corazón.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Tu nombre junto al mío

El tiempo no pasaba
esperando tu regreso
algunas palabras rebotaban
mientras yo miraba

Quería verte y terminar
con las hojas que caían
las cenizas del hogar
y este frío polar.

Mientras mi café se enfriaba
tu recuerdo se entibiaba
tu sombra en mi sombra
dos de azúcar al café.

Y una lluvia que caía
lavaba la tiza
que en el suelo escribía
tu nombre junto al mío.

Tu nombre junto al mío.


domingo, 23 de diciembre de 2012

No cayeron lágrimas, porque no las merecías. Pero en mi pecho se sintió el flechazo frío de la indiferencia. Mi corazón no sabe de merecimientos; y yo, sigo siendo el mismo idiota que cae en tu juego, que queda atrapado en tus trampas. Una vez más, fracaso. Otra vez mi castillo de cristal  se rompe (¿No seré yo el problema?). Y ahora ¿Qué hacer con los montones de ilusiones que juntaba en mis manos, con los sueños, los planes, las tardes, y todo lo que tenía para darte?
El sueño me dobla pero... ¿Cómo dormir hoy? ¿Vos podés? Yo sólo reviento de rabia y cierro fuertemente los ojos. Ojalá tuviera un corazón como el tuyo, un corazón de metal.

viernes, 21 de diciembre de 2012

De repente sólo queda esperar, esperarla. Asionsa espera, y un segundo es un minuto, y las semanas son eternas. De repente, ni la lluvia ni el calor, sólo es ella. Caigo en la monotonía aburrida, me mata la ansiedad y la incertidumbre. Lucho contra mí, sólo queda esperar.
Desde que sólo pienso, los días son más complicados. Desde que sólo espero, las noches son más largas. Desde que sólo deseo, el calor es más insoportable. Desde que no puedo sacar mis ojos de los suyos, ya nada es tan hermoso. Desde que un pequeño brote nació de la cenizas, no soy más que un tonto con imaginación.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Si no lleva tu nombre.

Un poema no es lo mismo
Si te tiembla el pulso al escribirlo
Si el pecho se tensa solo con pensarlo
Tengo miedo, sí, tengo miedo
Los hombres también tienen miedo
Miedo de volver a repetir
de cometer los mismos errores
Miedo de perderte, una y otra vez.
No me lo perdonaría.
Algún fantasma del pasado
Merodea por mi casa
Revuelve los cajones,
Alguna carta y repasa viejas fotos
Recuerdos de duelen
Y otros que no tanto
El calor, el frío.
Tus ojos, un poco de los dos.
Los míos ya no saben qué mirar
Tus manos, tu piel, tu pelo
Mi cabeza, mis ideas y mis nervios.
El miedo y las dudas
De saber si estoy pensando
O si dejo de pensar
Un poema no es lo mismo
Si no se escribe con mi sangre
Si no duele al dibujarlo
Un poema no es lo mismo
Si no se hace a la noche
Si no lleva tu nombre.