martes, 12 de febrero de 2013
Paz
El verano suele tener esas noches que son, simplemente, hermosas. Y esta es una de esas. Un silencio de biblioteca que sólo es interrumpido por el rumor de mar y el canto de los grillos. Nada más hermoso, delicado y complicado que el silencio. Silencio a es escucharse a uno mismo, y eso no suele ser fácil. Con tanta paz, las ideas fluyen con velocidad y mi imaginación se esfuerza por inventar alguna historia y por elegir bien sus palabras. Esta vez no voy a maldecir mujeres ni desamores, sólo pretendo perpetuar esta sensación de equilibrio y disfrutarla al máximo posible. Sólo quiero escribir como droga para mi corazón.
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