Cada día me
decepciono más. Nuevos fracasos, nuevos futuros que se rompen. Estúpido que
sueña, estúpido que se ilusiona, estúpido que ama. ¿Para qué amar? Todo sería
tan fácil… Dueño de un corazón que no se cansa de chocarse con paredes, de
clavarse estacas. Dueño de una cabeza que busca imposibles, tan extraña y
rebuscada, una cabeza que siempre quiere lo mismo por más de que jamás lo
consiga.
Y acá
estoy, de nuevo, refugiándome en el papel, creyendo que algún día de esto algo
bueno va a salir… Y otra vez, creyendo, soñando. ¿Para qué? si siempre termina
igual.
Ya ni tinta
ni borrones, ni lágrimas ni risas. Ya nada me queda. Sólo una cara de póker,
sin gestos, sin emociones y una espina que se clava más y más, cada noche más y
más.
Pero… Si es
tan linda la noche. La Luna ,
las estrellas, la inmensidad del Universo y sus misterios. ¿Por qué de noche
siempre? ¿Por qué? Si es tan linda…
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