jueves, 19 de julio de 2012


Cada día me decepciono más. Nuevos fracasos, nuevos futuros que se rompen. Estúpido que sueña, estúpido que se ilusiona, estúpido que ama. ¿Para qué amar? Todo sería tan fácil… Dueño de un corazón que no se cansa de chocarse con paredes, de clavarse estacas. Dueño de una cabeza que busca imposibles, tan extraña y rebuscada, una cabeza que siempre quiere lo mismo por más de que jamás lo consiga.
Y acá estoy, de nuevo, refugiándome en el papel, creyendo que algún día de esto algo bueno va a salir… Y otra vez, creyendo, soñando. ¿Para qué? si siempre termina igual.
Ya ni tinta ni borrones, ni lágrimas ni risas. Ya nada me queda. Sólo una cara de póker, sin gestos, sin emociones y una espina que se clava más y más, cada noche más y más.
Pero… Si es tan linda la noche. La Luna, las estrellas, la inmensidad del Universo y sus misterios. ¿Por qué de noche siempre? ¿Por qué? Si es tan linda… 

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