jueves, 5 de noviembre de 2015

Ahora que falta tanto

Ahora que nos queda todo por escribir
y apenas somos unos brotes en el pasto
que todo son promesas y sonrisas
y tu risa se mezcla siempre con la mía

Ahora que ya no es raro
y no hay descanso en nuestros cuerpos
que hay más miedos que certezas
pero sobran las preguntas

No hay más ruidos en la noche
y aunque duerma solo
sé que la cama es para dos
y si se moja mi vereda
separo un par de medias seco
y no hago un té
porque el aire le hace mal
y los tragos amargos son alegres
porque ser viejo me da risa
y si el mate está lavado
siempre hay yerba nueva
y la pava está en el fuego

Ahora que escribo tu nombre con tiza
y se me llenan las manos de polvillo
Ahora que Penélope se olvidó como tejer
y es Ulises el que espera

Ahora que el frío ya no es frío
y la primavera se resiste en venir
Ahora que me lastiman los zapatos
 y el reloj perdió su filo

No hay más pecados sin pecar
y si me emborracho siempre hay fiesta
aunque sea solo en esta casa
 y si me despierto en medio de la noche
ya no hay por qué quejarse

y no tomo más café solo
aunque ni le ponga azúcar
y si sigue raro ya no importa
que la cerveza se haga cargo
y si nos aterra el futuro
siempre hay yerba nueva
y la pava está en el fuego.







lunes, 19 de octubre de 2015

Vaso lleno

Los vasos llenos en la mesa
más bien, uno solo
y el té helado que quema
me preguntó cómo estás
seguro que acostada
tal vez pensando en mí
y se vacía el vaso
más bien lo lleno de nuevo
ojalá hubiera dos
quizá lo llenes vos
y quién sabe el final
cómo saber si nunca hubo
pero hoy hace más calor
y al fin dejó de llover
ya tendremos un final
para empezar de nuevo
junto a vos y abrir los ojos
y hacer el café
y no hacer té
o uno y uno
Ya ni sé qué digo
mejor relleno el vaso

miércoles, 14 de octubre de 2015

Doble de a uno

Las botellas están vacías
Y se llena todo de mensajes
La cama a medias
Tengo los pies fríos

Me acostumbré al pijama
Pero por suerte yo no uso
Igual mejor si no hay ninguno
Hoy no tengo sueño

Estoy ansioso por llenarla
Y sé que tanto no falta
Además sólo va un rato
Otra vez insisto

Y molesto porque eso sale
Porque si no falta una parte
Pido perdón y no hace falta
Mejor hoy duermo solo

martes, 1 de septiembre de 2015

Se me fue la mano

La mesa mojada
y se me fue la mano
luna llena
el sábado solo
y te escribo
y saco el cuaderno
ese de siete pesos
me tomo un té
y quiero que estés acá
no quiero ser un viejo
se me fue la mano.

lunes, 31 de agosto de 2015

Si todo está bien

Es difícil escribir cuando todo está bien, sobre todo si el hábito empezó por no poder terminar ninguna sonrisa. Igual intento porque la situación lo merece, creo. Y digo "creo" para generar un poco de misterio, aunque estoy seguro. Pero admitirlo es aburrido, porque creo que la quiero. Creo que estoy seguro que creo que lo hago para no hablar de lo que creo que estoy seguro hace un buen rato.
Además las certezas no son divertidas en la literatura y estoy tratando que esto sí lo sea, si es que esto es literatura y no sólo una seguidilla de palabras con poco sentido que buscan afirmar lo que ya sé: que todo está bien. Pero no es aburrido y no cuesta tanto escribir, pero siempre es mejor quejarse, por las dudas. Sumemos también que hay un té helado de una isla larga sobre la mesa y lo miro y lo tomo y tampoco es aburrido y no está tan bien pero lo tomo porque es sábado y me aburro.
También escucho a Silvio y escribo de esas cartas modernas cortas e instantáneas porque todo está bien. Pero pienso que podría estar mejor y que lo único que falta es otra isla en la mesa o cualquier otra cosa, pero que no sea mía (y falta no irme a dormir solo). Falta tomar un café, falta agarrar tu mano sabiendo el final, falta volver a empezar porque te quiero, porque todo está bien aunque eso no sea posible, aunque creo que estoy seguro, aunque esta noche esté solo y aunque no pueda seguir un hilo, ni mantener la gramática y la semántica en un texto entero porque diga que no me gusta o que es aburridos o son aburrido. No sé, te quiero.

jueves, 20 de agosto de 2015

al-mijadda

Se preguntó cómo sería estar encerrada, envuelta en cadenas, con los ojos llenos de barrotes. Imaginó que sería similar a lo que estaba viviendo: querer salir y no poder. Sabía que estaba exagerando. Miró la ventana cerrada, algunos rayos de luz, sin embargo, lograban pasar. Dio media vuelta, 180°. Se acomodó e intentó salir de nuevo. No pudo.

Volvió a pensar en la cárcel o en algún calabozo y se convenció de que su situación no era para tanto aunque lo pareciera. Empezó a preguntarse por qué debía salir: ¿Había algo mejor afuera?  Por un instante sintió una especie de tranquilidad. La había sentido hacía un rato no muy largo. Sonrió.

Su sonrisa no duró mucho más que lo que tarda en caer una hoja del árbol de la vereda de su casa - vaya uno a saber qué tipo de árbol es, a mí mucho no me interesa y a ella tampoco- porque de repente apareció de nuevo ese sonido que como una aguja de la vacuna de los 6 se clavaba en sus oídos, casi haciéndola llorar, como a los 6 con la vacuna.

Y así como cayó la hoja del árbol, la sonrisa se borró. Miró el reloj, sacando afuera su brazo izquierdo, y volvió la misma idea de todos los días. Sabía que iba a arrepentirse más tarde, siempre lo hacía y maldecía y prometía no volver a hacerlo; pero con ese frío y el árbol y las hojas y esa aguja con sonidos que se clavan era muy difícil pensar algo diferente.

Entonces, con su índice derecho callando el ruido, desafilando la aguja y volviendo a sonreír, dio cuarto de vuelta y cerró los ojos.

martes, 18 de agosto de 2015

Una vuelta más

Hoy no llueve, es raro
tanto tiempo sin sol
y aunque es de noche
demos una vuelta más
que el frío no es tan frío
y si lo es, mejor
un poco más cerca
así doy vuelta la página
y me siento frente a vos
el vaso está caliente
y la cerveza da pena
pero dame la mano
hablame y no pares
para mí no es raro
y la cebada acompaña
no te alejes que hace frío
demos una vuelta más.