Es difícil escribir cuando todo está bien, sobre todo si el hábito empezó por no poder terminar ninguna sonrisa. Igual intento porque la situación lo merece, creo. Y digo "creo" para generar un poco de misterio, aunque estoy seguro. Pero admitirlo es aburrido, porque creo que la quiero. Creo que estoy seguro que creo que lo hago para no hablar de lo que creo que estoy seguro hace un buen rato.
Además las certezas no son divertidas en la literatura y estoy tratando que esto sí lo sea, si es que esto es literatura y no sólo una seguidilla de palabras con poco sentido que buscan afirmar lo que ya sé: que todo está bien. Pero no es aburrido y no cuesta tanto escribir, pero siempre es mejor quejarse, por las dudas. Sumemos también que hay un té helado de una isla larga sobre la mesa y lo miro y lo tomo y tampoco es aburrido y no está tan bien pero lo tomo porque es sábado y me aburro.
También escucho a Silvio y escribo de esas cartas modernas cortas e instantáneas porque todo está bien. Pero pienso que podría estar mejor y que lo único que falta es otra isla en la mesa o cualquier otra cosa, pero que no sea mía (y falta no irme a dormir solo). Falta tomar un café, falta agarrar tu mano sabiendo el final, falta volver a empezar porque te quiero, porque todo está bien aunque eso no sea posible, aunque creo que estoy seguro, aunque esta noche esté solo y aunque no pueda seguir un hilo, ni mantener la gramática y la semántica en un texto entero porque diga que no me gusta o que es aburridos o son aburrido. No sé, te quiero.
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