Hace rato que no tomo café porque me hace mal y un tiempo
estuve sin tomar mate por lo mismo. Igual, ahora volví a tomar mate y es
cuestión de tiempo para que vuelva a tomar café, aunque me haga mal. Así como
estuve un tiempo sin jugar al fútbol porque me dolía el pie y volví sin que se
me pasara porque quería jugar, voy a volver a tomar café. También una vez dejé
de hablarte porque me hacía como el café y volví a hacerlo porque me gusta.
Recuerdo que algunos días me quedé esperando tus respuestas
a mis pobres preguntas en silencio y pocas veces eran de té con limón y miel,
casi siempre eran de mate hirviendo y con la yerba recién puesta, de esas
fuertes llenas de polvo. Y de azúcar ni hablemos, porque aunque nunca le pongo
azúcar al mate a veces sí le pongo al café; a tus mates no le hubieran venido
mal una cucharadita de azúcar.
También hace mucho que no me compro una planta. Decidí no
comprar más desde que un cactus se me secó. Sí, la planta mejor preparada para
vivir sin agua se secó. Pero me gustan las plantas y eso fue hace mucho, quizá
sea un buen momento para retomar la jardinería, sin jardín porque vivo en un
departamento. Creo que no te gustan las plantas, o al menos que no te interesan,
pero tal vez te compre una; así cada tanto puedo preguntarte si creció y vuelvo
a tomar café y parece que sin azúcar. Y si un día se te seca, quizá te regale un
cactus o unos nuevos versos o las dos cosas.
Hoy me voy a hacer un té, no sé si con miel y limón, creo
que hoy sólo será un earl grey sin azúcar antes de irme a acostar. Y cuando me
acueste, podría apostar a que me voy a acordar del café y puede que mañana a la
mañana me prepare uno y después me compre una planta. Pero puede también que mañana tampoco te llame.
No hay comentarios:
Publicar un comentario