sábado, 31 de enero de 2015

Sólo café solo



Quizás, sólo quizás, este sea mi último café solo. Y no porque no le vaya a poner leche o crema; no es lo mismo sólo café que café solo. Pero seguro no sea el último, creo que todavía quedan muchas noches de café con crema. Ese café no sé si me gusta solo. Prefiero sólo café que café solo. 

Sólo café solo con lluvia y la poesía cantada que siempre escucho y volver a leer algunos poemas de Neruda porque desde la mañana que quiero leerlos y un budín barato, con chocolate barato, pero lo suficientemente rico para no almorzar y desayunar. Parece que esto tenía que terminar así: hablando de mí y del café como otras tantas veces.  Y sí, quizás me gusta hablar demasiado de mí pero no quiero tomar ningún otro café solo.

No quiero porque me gusta leer solo tomando un café no solo y me gusta coleccionar cosas y me gustan las matemáticas y amo las estrellas. Quizá sí sea mi último café solo y no haya más noches mirando el techo sin estrellas y los claveles tapen los fusiles, quizás otra mano me sirva el café y siempre corra el viento. Pero tal vez esté equivocado y ya no me gustan tanto los errores.

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