Pueden pasar
tantos años como quieras, pero tu sonrisa nunca dejará de ser la única que me
eriza la piel solo con verla. Por más que pasen años sin oír tu voz –qué
tortura sería-, por más que nunca más pueda tocar tu piel, siempre estarás
presente en mis días y en mis noches y en cada una de las palabras que pueda
escribir. No hay motivos suficientes para dejar de enamorarme cada vez que
recuerdo tu sonrisa, cada vez que recuerdo tu voz. Y aunque lo niegue
rotundamente, aunque ponga todo mi empeño en evitarlo siempre serás la única.
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