Aunque no lo
sepas, te odio. Te odio porque me hacés
sufrir día a día, porque no existe sueño en el que no aparezcas, ni pesadilla.
Te odio porque intento ignorarte, y no puedo. Porque intento desprestigiar tu
hermosa sonrisa, y no me sale. Y mejor no hablo de tu piel, tan suave que las
sábanas de seda de los reyes parecen pedazos de cartón. Y mi rabia nace en las
raíces de tu pelo y muere en el último rebote del eco del sonido de tu voz.
Nace en tu silencio y muere en el mío.
Aunque no lo
sepas, te amo. Te amo porque cada día es más lindo si puedo verte, porque no
existe sueño en el que no aparezcas. Te amo porque no puedo pensar en otra
cosa, porque tu sonrisa ilumina la mía. Porque tu piel vuelve locas a mis
manos. Y mi amor nace en las raíces de tu pelo, pero nunca muere. Nace en tu
silencio y nace en tu voz.
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