domingo, 5 de enero de 2014

Aunque no lo sepas.

Aunque no lo sepas, te odio. Te odio porque me  hacés sufrir día a día, porque no existe sueño en el que no aparezcas, ni pesadilla. Te odio porque intento ignorarte, y no puedo. Porque intento desprestigiar tu hermosa sonrisa, y no me sale. Y mejor no hablo de tu piel, tan suave que las sábanas de seda de los reyes parecen pedazos de cartón. Y mi rabia nace en las raíces de tu pelo y muere en el último rebote del eco del sonido de tu voz. Nace en tu silencio y muere en el mío.

Aunque no lo sepas, te amo. Te amo porque cada día es más lindo si puedo verte, porque no existe sueño en el que no aparezcas. Te amo porque no puedo pensar en otra cosa, porque tu sonrisa ilumina la mía. Porque tu piel vuelve locas a mis manos. Y mi amor nace en las raíces de tu pelo, pero nunca muere. Nace en tu silencio y nace en tu voz.

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