El aeropuerto me espera
mientras tanto yo
en silencio aprendiendo
que volver es como irse
cuando nadie te espera a tu regreso
que sin abrazo
la sala de embarque y arribos
son dos caras de lo mismo
y así, en el silencio de mí
agarro el lápiz para romper
el hielo de la espera
que me lleva a la nada
tal vez un poco diferente
pero nada igual
Ahora sin Santiago ni Mendoza
sin espacio en la mochila
y los bolsillos vacíos
vuelvo.